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Evangelio del día y comentario – 9 de agosto de 2020

Mt 14, 22-33: ¡Señor, sálvame!

19º Ordinario Teresa Benedicta, mártir (1942) Cándida María de Jesús (1912) Primera lectura: 1 Re 19, 9a.11-13a Ponte de pie ante el Señor Salmo responsorial: Sal 84, 9-14 Segunda lectura: Rom 9, 1-5 Quisiera ser un proscrito por mis hermanos

Después que sació a la gente, Jesús mandó a los discípulos embarcarse y pasar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23Después de despedirla, subió él solo a la montaña a orar. Al anochecer, todavía estaba allí, solo. 24La barca se encontraba a buena distancia de la costa, sacudida por las olas, porque tenía viento contrario. 25Ya muy entrada la noche Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos comenzaron a temblar y dijeron: ¡Es un fantasma! Y gritaban de miedo. 27Pero Jesús les dijo: ¡Ánimo! Soy yo, no teman. 28Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti. 29Ven, le dijo. Pedro saltó de la barca y comenzó a caminar por el agua acercándose a Jesús; 30pero, al sentir el fuerte viento, tuvo miedo, entonces empezó a hundirse y gritó: ¡Señor, sálvame! 31Al momento Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32Cuando subieron a la barca, el viento amainó. 33Los de la barca se postraron ante él diciendo: Ciertamente eres Hijo de Dios.

Comentario

Una de las grandes tentaciones de la gente religiosa es tener una experiencia de Dios basada en lo espectacular. Muchas comunidades de fe, valiéndose de esa necesidad/debilidad de la gente, hacen de la experiencia de creer un show, un espectáculo religioso. Hoy existen miles de propuestas religiosas, cantidades de fórmulas de espiritualidad de tipo mágico, muy bien elaboradas. El pueblo se encuentra en la encrucijada de muchas propuestas de fe que se presentan en la cotidianidad, cada una con el slogan de “hacer feliz”, de “hacer prosperar”, de “experimentar milagros”. El mayor porcentaje de todas esas experiencias de fe, son de tipo “milagrero”; proponen una presencia de Dios “espectacular”. Pero nada de lo que proponen y ofrecen es gratuito. Hay que pagar para que Dios haga lo que cada creyente quiere experimentar.

Hoy la fe se ha vuelto un negocio que enriquece a unos pocos: a los “comerciantes de Dios” y a muchos, especialmente a los pobres y sencillos, los tiene en dependencia y sometimiento espiritual. En la experiencia de fe es importante llegar a experimentar la presencia de Dios en la historia, de la misma manera como Jesús lo entendió. Dios no se presta para el show mediático. La fe ha de llegar a ser una experiencia de adultez. El creyente está llamado a adherirse al Padre que reveló Jesús de Nazaret.

La barca de la que se habla en el evangelio hoy es símbolo de la comunidad, es el lugar donde se debe vivir la experiencia de la fe. La comunidad está llamada a experimentar la presencia de Dios en medio de las contradicciones de la historia. En la barca no hay escapatoria: adheridos al Dios de la historia, se llega a lugar seguro o lejos de Él se cae en el fondo. La experiencia de fe en el Padre de Jesús ayuda al creyente a vivir la vida de una manera novedosa. Pero la fe, tal como la propone Jesús, no exime al ser humano de nada. La fe no aventaja al creyente, no exonera de las dificultades y contrariedades de la vida. Jesús nos invita a caminar sobre el mar, pero no para desafiar a la física. El mar al que nos invita Jesús a caminar hoy es la historia, la vida, los contextos y lugares concretos donde hay que experimentar la fe de forma humanizadora. ¿Estás dispuesto a acoger la invitación de vivir la fe en perspectiva histórica?

1 comentario en “Evangelio del día y comentario – 9 de agosto de 2020

  1. Vivir en el mundo con la mirada puesta en Jesús…quien nos salva, y en especial no apartar la mirada de la Suya….

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