Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 8 de octubre de 2019

Lc 10, 38-42: Marta lo recibió en su casa

Demetrio de Tesalónica (306) Primera lectura: Jon 3, 1-10 Dios se arrepintió Salmo responsorial: Sal 129, 1-4. 6c-8

En aquel tiempo, yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 39Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; 40Marta ocupada en los quehaceres de la casa dijo a Jesús: Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude. 41El Señor le respondió: Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, 42cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.

Comentario

El Evangelio muestra un rasgo de identidad del discípulo que es la escucha de la Palabra. Encontramos en Marta y María dos actitudes diferentes de recibir al Maestro. En María, la dimensión de los discípulos servidores de la Palabra, su postura es de interés y docilidad a la Palabra. Jesús motiva a la mujer a aprender, ya que los maestros no tenían apertura a la mujer dentro de las escuelas rabínicas. Marta representa la diakonía, estaba desbordada por sus deberes de ama de casa y anfitriona; representa el servicio de la mesa. En el diálogo de Marta con Jesús, ella lo reconoce como Maestro y con su servicio quiere hacer todo lo posible para honrarlo, pero le falta apertura de lo que trae Jesús para ella y se posiciona en el lugar de dar órdenes. Jesús se dirige a ella y la corrige cordialmente invitándola a poner atención a lo esencial, a su Palabra. El servicio y la escucha se complementan en el discipulado. ¿Soy capaz de escuchar y obedecer a la Palabra?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *