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Evangelio del día y comentario – 8 de febrero de 2021

Mc 6, 53-56: Lo tocaban y quedaban curados

Terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. 54Cuando desembarcaron, la gente reconoció a Jesús. 55Recorriendo toda la región, le fueron llevando en camillas todos los enfermos, hasta el lugar donde habían oído que se encontraba. 56En cualquier pueblo o ciudad por la que pasaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejara tocar al menos los flecos del manto. Y los que lo tocaban se curaban.

Reflexión

Jesús vivió una vida novedosa, con una experiencia concreta en la relación con su Padre Dios. Esta experiencia no fue resultado de una práctica pacífica, intelectual y piadosa. Jesús llegó a un grado de humanidad que todos podían percibir en Él. Toda esa humanidad estuvo acuñada en su propia idea de Dios, como el resultado de un proceso vital e histórico, polémico y conflictivo. La gente sintió que la vida de Jesús era una fuente, un manantial, de vida en abundancia para todos, en especial para los que se encontraban enfermos, tristes y sin esperanza. Su vida y su palabra estuvieron dirigidas a liberar al ser humano de aquello que le causaba la muerte. En el contexto en el que vivió Jesús fue una sola la acción que realizó: liberar a Dios de toda atadura mezquina, para que desde esa novedad pudiera liberar al ser humano del yugo de la muerte que estaba amparada por una religión deshumanizadora. Estamos invitados a ser como Jesús, a pasar por la vida haciendo el bien.

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