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Evangelio del día y comentario – 8 de abril de 2020

Mt 26, 14-25: ¿Dónde quieres la Pascua?

MIÉRCOLES SANTO Primera lectura: Is 50, 4-9a Ofrecí la espalda Salmo responsorial: Sal 68, 8-10.21-22.31.33-34

En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes 15y les propuso: ¿Qué me dan si lo entrego a ustedes? Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata. 16Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo. 17El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? 18Él les contestó: Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos. 19Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús. 20Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. 21Mientras comían, les dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. 22Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno: ¿Soy yo, Señor? 23Él contestó: El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará. 24El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido. 25Le dijo Judas, el traidor: ¿Soy yo, maestro? Le respondió Jesús: Tú lo has dicho.

Comentario

Judas no renunció a la lógica del dinero y eso lo llevó a no aceptar la radicalidad de la propuesta novedosa de Jesús de Nazaret. En Judas está simbolizada la humanidad entera ávida de poder y de tener, pero también la Iglesia cuando no rompe con la lógica de la acumulación, impidiéndole entrar por la nueva lógica o la anti-lógica de Jesús. La violencia impuesta a Jesús no impide que él utilice su imaginación para recrear ese acto de deshumanización que el egoísmo humano le imponía. Jesús entrega su vida, la ofrece, la dona como propuesta de ruptura con la violencia del mundo. El odio del mundo lo asesinará, pero Él rompe la cadena del odio y la violencia con un acto contundente: una comida con sus amigos más cercanos e íntimos, donde dona su vida. Todo cristiano está invitado a romper con la espiral de violencia, que busca hacer del mundo una trinchera. Aprender de Jesús, que supo vencer la violencia con la entrega de su propia vida, es la clave.

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