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Evangelio del día y comentario – 6 de diciembre de 2020

Mc 1, 1-8: Allanen los senderos al Señor

2º de Adviento María Sallés (1911) Nicolás de Bari (343) Primera lectura: Is 40, 1-5.9-11 Preparen un camino al Señor Salmo responsorial: Sal 84, 9ab.10-14 Segunda lectura: 2 Pe 3, 8-14 Esperemos cielo nuevo y tierra nueva

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. 2 Tal como está escrito en la profecía de Isaías: Mira, envío por delante a mi mensajero para que te prepare el camino. 3 Una voz grita en el desierto: Preparen el camino al Señor, enderecen sus senderos. 4 Se presentó Juan en el desierto, bautizando y predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 5 Toda la población de Judea y de Jerusalén acudía a él, y se hacía bautizar en el río Jordán, confesando sus pecados. 6 Juan llevaba un manto hecho de pelo de camello, con un cinturón de cuero en la cintura, y comía saltamontes y miel silvestre. 7 Y predicaba así: Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias. 8 Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.

Comentario

La segunda semana de Adviento es una invitación a preparar el camino por el que el Señor llega a nosotros y por el cual nosotros accedemos a Él. Se nos ofrece la oportunidad de reflexionar y orar a partir del símbolo del camino, entendido como el “lugar” de encuentro con el Señor.

En la primera lectura, Isaías, que nos acompaña desde el inicio de este tiempo litúrgico, nos recuerda que el Señor viene como juez con poder para consolar y animar. El pueblo se encontraba exiliado, como nosotros en este mundo de paso, de peregrinaje, y el Señor nos invita a disponer nuestras personas para la liberación que nos ofrece. El pueblo que no tenía futuro ahora es consolado por el Dios poderoso y tierno. Es la invitación a retomar nuestras vidas, al inicio de este año litúrgico, preparándolas para el encuentro del Señor que viene “ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento para que lo recibamos en la fe…”.

La carta de Pedro nos pone en guardia contra el escepticismo y el cinismo ante el retraso del retorno del Señor. Podemos caer fácilmente en la tentación de querer marcar a Dios los tiempos y los modos de su actuar; sin embargo, nuestra impaciencia, confirma la paciencia de Dios quien desea que todos se salven. Se nos invita a colaborar con Dios ayudando a que todos se conviertan comenzando con nosotros.

El evangelio nos presenta a otro personaje y modelo de preparación en el Adviento: Juan el Bautista. Este profeta ve e interpreta los signos de lo que está pasando, percibe la llegada del Mesías, se dispone a acogerlo con un cambio en su estilo de vida e invita a los demás a preparar el camino del Señor. Juan nos proclama en el aquí y ahora lo que debemos hacer para estar preparados a la llegada del Señor y esto es conversión.

El Adviento es espera confiada, es anuncio de la llegada del Señor, es misión. Jesús nos envía ahora a nosotros a vivir coherentemente el Evangelio ofreciendo el consuelo de Dios con palabras y obras; sólo así preparamos día a día el camino para la llegada del Señor. Somos invitados esta semana a arrepentirnos de nuestros pecados y vivir nuestro bautismo. En este momento de mi vida, ¿qué es lo que debo cambiar? ¿Qué sendas tortuosas debo abandonar para retomar el camino del Señor?

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