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Evangelio del día y comentario – 6 de abril de 2021

Jn 20, 11-18: He visto al Señor

En octava de Pascua Ceferino Agostini, fundador (1896) Hch 2, 36-41: Bautícense en nombre de Jesús Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra

María estaba afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro 12y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había estado el cadáver de Jesús. 13Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? María responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. 14Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no lo reconoció. 15Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. 16Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo: Rabbuni, que significa maestro. 17Le dice Jesús: Déjame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre, el Padre de ustedes, a mi Dios, el Dios de ustedes. 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

Comentario

Mujer, ¿por qué lloras? Es la pregunta que tanto los ángeles como Jesús le hacen a María Magdalena. Ante la inminencia de la muerte y la “desaparición” del cadáver solo queda desconsuelo y desesperanza. Cuántas mujeres en el mundo, en nuestra América, lloran desconsoladas ante la desaparición de sus hijos o sus familiares cercanos. María expresa el dolor ante la impotencia frente a la muerte matada. No solo se ha matado el cuerpo. También la esperanza, el amor y la fe. Jesús agrega otra pregunta ¿A quién buscas? Es la misma pregunta que resonó en la noche de la traición. Ahora la respuesta lo ilumina todo. El nombre de María pronunciado en los labios de Jesús expresa una nueva relación. Él es el Maestro que envía a la discípula a anunciar la buena noticia a los hermanos de aquel entonces y de todos los tiempos. Hasta a ti también ha llegado el eco armonioso de aquel envío. ¿En qué circunstancias próximas has escuchado la voz suave y esperanzadora del resucitado?

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