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Evangelio del día y comentario – 5 de septiembre de 2019

Lc 5, 1-11: Serás pescador de hombres

Teresa de Calcuta (1997) Lorenzo Justiniano (1455) Primera lectura: Col 1, 9-14 Nos hizo entrar al reino de su Hijo Salmo responsorial: Sal 97, 2-3b. 3c-4. 5-6

La gente se agolpaba junto a Jesús para escuchar la Palabra de Dios, mientras él estaba a la orilla del lago de Genesaret. 2 Vio dos barcas junto a la orilla, los pescadores se habían bajado y estaban lavando sus redes. 3 Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se apartase un poco de tierra. Se sentó y se puso a enseñar a la multitud desde la barca. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Navega lago adentro y echa las redes para pescar. 5 Le replicó Simón: Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos sacado nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes. 6 Lo hicieron y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes. 7 Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. 8 Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús y dijo: ¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador! 9 Ya que el temor se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la cantidad de peces que habían pescado. 10Lo mismo sucedía a Juan y Santiago, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Jesús dijo a Simón: No temas, en adelante serás pescador de hombres. 11Entonces, amarrando las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.

Comentario

La Palabra de Dios que se anuncia y que se escucha a orillas del lago de Genesaret, es el marco sobre el que se desarrolla este relato de pesca abundante y pescadores llamados a ser discípulos. Habían trabajado toda la noche y no habían pescado nada. Pedro escucha y cree en la Palabra de Jesús. Acepta la invitación de navegar lago adentro para echar las redes. Ir lago adentro genera miedo y desconfianza, es preferible la orilla donde hay comodidad y seguridad. La fe de Pedro es compensada con la pesca abundante. Para no reventar las redes, debe ser una tarea asumida en comunidad. Solos no podemos, unidos lo logramos. Queda claro que bajo el liderazgo de Jesús los frutos serán siempre abundantes. Pedro y los demás compañeros dejan todo, incluyendo el miedo, para seguir a Jesús, ahora como pescadores de hombres y mujeres. Jesús nos sigue invitando a remar mar adentro, a trabajar en comunidad, a dejar el miedo y a superar todas las tentaciones que nos impiden vivir como auténticos seguidores de Jesús.

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