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Evangelio del día y comentario – 5 de octubre de 2021

Lc 10, 38-42: Marta lo recibió en su casa

En aquel tiempo, yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 39Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; 40Marta ocupada en los quehaceres de la casa dijo a Jesús: Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude. 41El Señor le respondió: Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, 42cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.

Reflexión

Peter Sloterdijk, lúcido pensador, en su libro Extrañamiento del mundo, expresó lo siguiente: “Compartimos con nuestros semejantes la perplejidad del ser”; expresión susceptible de reactualizar los sentidos del Evangelio que hoy leemos. Jesús de Nazaret irrumpe en la densidad cotidiana de la vida personal, comunitaria y social para quebrar la monotonía de las mentalidades y estructuras, de lo culturalmente aceptado, de aquello que marca el derrotero de las existencias ancladas, de algún modo, en la repetición. Él, huésped y hospitalidad, adviene como diferencia, alteridad y peregrino de posibilidades. Su presencia en la vida de la gente, de manera radical y paradigmática en la vida de las mujeres, les resignifica su tarea y vocación originaria; la tarea de concretar el querer de Dios de que no existan más excluidos de toda posibilidad para tener posibilidades y la vocación de hacer que acontezcan posibilidades de humanización. ¿Tenemos suficiente creatividad para desnudar la lógica del prejuicio y desmontar lo normatizado? o ¿nos estamos inhabilitando como seres humanos en la inmediatez del presente?

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