Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 5 de octubre de 2020

Lc 10, 25-37: ¿Quién es mi prójimo?

Tranquilino Ubiarco (1928) Ana Schäffer (1925) Primera lectura: Gál 1, 6-12 He recibido el Evangelio Salmo responsorial: Sal 110, 1-2.7-9.10c

En aquel tiempo un doctor de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 26Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? 27Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo. 28Entonces le dijo: Has respondido correctamente: obra así y vivirás. 29Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30Jesús le contestó: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. 31Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. 32Lo mismo un levita, llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. 33Un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció. 34Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. 35Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. 36¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes? 37Contestó: El que lo trató con misericordia. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

Comentario

Es interesante el diálogo que sostienen el doctor de la ley y Jesús. Parece que este hombre está preocupado por lo fundamental de la “vida eterna” y por eso pregunta qué es lo más importante. Jesús responde afirmando que el núcleo del Evangelio, según Lucas, es el amor solidario. Aquí se sintetiza toda la ley y los profetas. Además, le propone la parábola del buen samaritano, en la cual se subraya que el amor es capaz de superar todas las barreras legales y religiosas que separan y clasifican a las personas, desde su proximidad a Dios y su observancia de la Ley. Jesús enfatiza que el centro de la ley es el amor concreto, vivido a la manera del samaritano anónimo que sintió compasión. Solamente la solidaridad salva al hombre. En la comunidad de Lucas, la presencia de personas de diferentes etnias y culturas podía representar un problema. Con esta parábola Lucas afirma que la capacidad de ser hermano es más importante que todas las leyes. ¿Te has hecho prójimo de tu hermano caído?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *