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Evangelio del día y comentario – 5 de noviembre de 2020

Lc 15, 1-10: Hay alegría en el cielo por un pecador convertido

Guido María Conforti (1931) Isabel y Zacarías (s. I) Primera lectura: Flp 3, 3-8 La ganancia la consideré pérdida Salmo responsorial: Sal 104, 2-7

En aquel tiempo todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a escuchar a Jesús. 2 Los fariseos y los doctores murmuraban: Éste recibe a pecadores y come con ellos. 3 Él les contestó con la siguiente parábola: 4 Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla? 5 Al encontrarla, se la echa a los hombros contento, 6 se va a casa, llama a amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja perdida. 7 Les digo que, de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten arrepentirse. 8 Si una mujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca con mucho cuidado hasta encontrarla? 9 Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la moneda perdida. 10Les digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepienta.

Comentario

El Dios de Jesús no es solo para los buenos, sino para todos los pecadores que quieran escucharlo. Lucas 15, nos presenta las parábolas de la misericordia (el pastor que busca la oveja perdida, la mujer que busca la moneda perdida y el padre que espera a sus hijos perdidos). Estas parábolas siguen una misma estructura: algo se pierde, lo perdido se busca minuciosamente y al encontrarlo se celebra una fiesta. La imagen de Dios aparece en estas tres parábolas como: un pastor, una mujer y un padre que espera a sus hijos perdidos. Estas imágenes muestran la ternura de Dios que busca, y espera “contra toda esperanza” que la comunidad (oveja, monedas, hijos) se reoriente y vuelva a la relación del Dios de la misericordia. Ante tantas imágenes negativas que tenemos de Dios, es necesario experimentar al Dios de la misericordia, que nos ama incondicionalmente, no por algo que merezcamos, o porque cumplamos la ley, sino porque Dios es misericordia.

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