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Evangelio del día y comentario – 5 de enero de 2021

Mc 6, 34-44: Jesús se revela como profeta

Juan Newmann (1860) 1Jn 4, 7-10: Dios es amor Salmo 71: Que todos los pueblos te sirvan, Señor

Al desembarcar, vio un gran gentío y se compadeció, porque eran como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas. 35Como se hacía tarde, los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es muy tarde; 36despídelos para que vayan a los campos y a los pueblos vecinos a comprar algo para comer. 37Él les respondió: Denle ustedes de comer. Replicaron: Tendríamos que comprar pan por doscientos denarios para darles de comer. 38Les contestó: ¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver. Lo averiguaron y le dijeron: Cinco panes y dos pescados. 39Ordenó que los hicieran recostarse en grupos sobre la hierba verde. 40Se sentaron en grupos de cien y de cincuenta. 41Tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, bendijo y partió los panes y se los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran; y repartió también los pescados entre todos. 42Comieron todos y quedaron satisfechos. 43Recogieron las sobras de los panes y los pescados y llenaron doce canastas. 44Los que comieron [los panes] eran cinco mil hombres.

Comentario

Denle ustedes de comer. Esta es la respuesta categórica, en imperativo, que Jesús lanza a sus discípulos, cuando de manera irresponsable querían despedir a la gente, para ellos quedarse, tranquilos y en paz, comiendo de lo lindo. Con ese mandato, dado por el Maestro, la Iglesia está llamada a ser solidaria, de manera efectiva, con los más pobres, con los que la pasan mal en la historia. Jesús se solidariza con la humanidad de forma clara y concreta. Su actitud solidaria le marca el rumbo a la comunidad de sus seguidores, indicándole que estar con él, seguirle y asumir su propuesta es hacerse responsable de la vida de los hombres y mujeres más pobres. El Evangelio es contundente: No es devoción, ni doctrina, ni práctica de piedad, es proyecto de vida solidario, de humanidad plena y total. Es dar de comer, comida real, a aquellos que tienen hambre. Es devolverles la dignidad a quienes el sistema se las ha arrebatado. Ser cristiano es, en definitiva, hacerse responsable de la vida de los hermanos.

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