Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 5 de enero de 2020

Jn 1, 1-18: La Palabra se hizo carne

2º de Navidad Primera lectura: Eclo 24, 1-2. 8-12 La Sabiduría de Dios habitó en el pueblo elegido Salmo responsorial: Sal 147, 12-15. 19-20 Segunda lectura: Ef 1, 3-6. 15-18 Nos predestinó a ser sus hijos adoptivos

Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella existía al principio junto a Dios. 3 Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; 5 la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. 6 Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, 7 que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él. 8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz. 9 La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo. 10En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. 11Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios: 13ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. 14La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad. 15Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo. 16De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia. 17Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías. 18Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre. Él nos lo dio a conocer.

Comentario

El prólogo de este evangelio es realmente una genialidad. Se explica en él con una gran claridad, y a la vez con una profundidad teológica, el misterio de la encarnación, la vida y misión de Jesús, también la misión de Juan el Bautista y el camino de la salvación. La comunidad joánica debió enfrentarse con los grupos gnósticos y otras comunidades religiosas, lo que la obliga a dejar bien establecido quién es Jesús. Él es la mayor revelación de Dios mismo, que se ha manifestado en la persona de su Hijo Unigénito, segunda persona de la Trinidad. Jesús es Dios, verdadero Dios; y también es hombre, verdadero hombre, nacido de María y del Espíritu Santo. Por Jesús, Dios se revela como Padre de cada hombre y cada mujer, lleno de misericordia y compasivo, dispuesto a perdonar y entregar a su propio Hijo para nuestra salvación.

Podemos preguntarnos: ¿qué hemos hecho para ir formando el Reino en medio de nuestros hermanos? ¿Qué hemos dejado de hacer? Son preguntas existenciales que nos invitan a seguir trabajando para que el Reino inaugurado por Jesús llegue a toda la humanidad. Que seamos testigos del Evangelio en un mundo donde reinan el odio, la discordia, las injusticias. Que seamos luz en las tinieblas que acechan a nuestra humanidad, planteando alternativas distintas al orden social injusto que actualmente impera, donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Que esa Palabra creadora de Dios nos desafíe a promocionar la vida, la justicia y el amor. El mundo necesita más que nunca que quienes nos llamamos cristianos demos testimonio de aquel que nos ha enviado a ser promotores de paz y verdad. Que esa Palabra que se hizo carne y habita entre nosotros nos dé la gracia de ser fieles discípulos suyos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *