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Evangelio del día y comentario – 5 de agosto de 2019

Mt 14, 13-21: Denles ustedes de comer

Basílica de Sta. María la Mayor Primera Lectura: Nm 11, 4b-15 No puedo con este pueblo Salmo responsorial: Sal 80, 12-17

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se fue de allí en barca, él solo, a un paraje despoblado. Pero lo supo la multitud y le siguió a pie desde los poblados. 14Jesús desembarcó y, al ver la gran multitud, sintió lástima y sanó a los enfermos. 15Al atardecer los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es tarde; despide a la multitud para que vayan a los pueblos a comprar algo de comer. 16Jesús les respondió: No hace falta que vayan; denle ustedes de comer. 17Respondieron: Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados. 18Él les dijo: Tráiganlos. 19Después mandó a la multitud sentarse en la hierba, tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, dio gracias, partió el pan y se lo dio a sus discípulos; ellos se lo dieron a la multitud. 20Comieron todos, quedaron satisfechos, recogieron las sobras y llenaron doce canastos. 21Los que comieron eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Comentario

Este texto nos muestra la misericordia del amor de Dios. La multiplicación de los panes aparece en todos los evangelios lo que muestra la importancia que tuvo en los primeros cristianos este acontecimiento. Siguiendo la lógica humana, lo que convenía era despedir a la gente para que fueran a buscar alimento a los pueblos cercanos pero Jesús enseña una lección, para ellos y para sus seguidores de todos los tiempos: cuando se comparte lo que se tiene, Dios se encarga de que alcance. Por muy grande que sean el sufrimiento y la necesidad en el mundo, siempre podemos aportar algo para aliviarlos y Dios se encargará del resto. Este milagro se produce por dos motivos: el pueblo deja sus seguridades para seguir a Jesús; es la desinstalación de la persona lo que posibilita el milagro, y, segundo, Jesús mira con compasión, su mirada compasiva le lleva a sentir con el otro. Nosotros, sus discípulos, somos invitados a ser intermediarios de la misericordia del Señor. ¿Tu seguimiento de Jesús te mueve al compromiso con el necesitado?

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