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Evangelio del día y comentario – 4 de septiembre de 2021

Lc 6, 1-5: ¿Por qué no respetan el sábado?

Rosalía (1160) Col 1, 21-23: Dios los ha reconciliado Salmo 53: Por tu inmensa bondad, ayúdanos

Un sábado en que atravesaba unos campos de trigo, los discípulos de Jesús arrancaban espigas, las frotaban con las manos y comían el grano. 2 Unos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacen en sábado una cosa prohibida? 3 Jesús les contestó: ¿No han leído lo que hizo David con sus compañeros cuando estaban hambrientos? 4 Entró en la casa de Dios, tomó los panes consagrados, que pueden comer sólo los sacerdotes, comió y los compartió con sus compañeros. 5 Y añadió: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.

Comentario

Distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es, exige sabiduría, implica un discernimiento. El descanso del sábado es uno de los rasgos distintivos del pueblo de Israel. Un rasgo que nace de su comprensión de Dios. En la Sagrada Escritura solo se hablaba del descanso y de algunas prohibiciones sobre determinados trabajos. Sin embargo, los expertos de la ley habían elaborado, partiendo de ahí, unas treinta y nueve clases de trabajos prohibidos de realizarse en sábado. Entre otros, arrancar espigas y desgranarlas. El legalismo también puede matar el espíritu cristiano. Jesús aprovecha la situación para recordar a los fariseos la esencia del sábado, día para hacer el bien, día de la misericordia de Dios, quien tuvo piedad de la humanidad al enviarnos a su Hijo. Jesús nos recuerda la importancia de la persona, imagen de Dios, y no procurarle el bien es ya un mal. Por encima de cualquier circunstancia debe sobresalir la misericordia y el amor a Dios y al prójimo. ¿Sabes distinguir en tu vida lo importante de lo superfluo?

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