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Evangelio del día y comentario – 4 de mayo de 2020

Jn 10, 11-18: El Buen Pastor da la vida por sus ovejas

Carlos Rodríguez (1963) Primera lectura: Hch 11, 1-18 Dios les concedió la conversión Salmo responsorial: Sal 41, 2-3; Sal 42, 3-4

En aquel tiempo dijo Jesús:Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 12El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, escapa abandonando las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. 13Como es asalariado no le importan las ovejas. 14Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, 15como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y doy la vida por las ovejas. 16Tengo otras ovejas que no pertenecen a este corral; a ésas tengo que guiarlas para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño con un solo pastor. 17Por eso me ama el Padre, porque doy la vida, para después recobrarla. 18Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y para después recobrarla. Éste es el encargo que he recibido del Padre.

Comentario

Lucas retrata a Pedro formando un grupo de siete hermanos, rompiendo los esquemas judíos para dar acceso franco a los gentiles en la comunidad de creyentes. ¿Cómo justifica Pedro su “desviación”? No fue su iniciativa, arguye Pedro, sino del Espíritu de Dios. Ese Espíritu queda patente en la recepción del Evangelio de Cristo resucitado de parte de aquellos paganos y en la hospitalidad que prodigan a sus predicadores. La apertura que caracteriza a la fe cristiana tiene que ver menos con formulaciones diferentes del misterio de Cristo y más con las maneras de integrar a las personas, con sus propias historias, en una comunidad de vida. El común denominador es el don que Dios otorga a unos y a otros, indiscriminadamente: su Espíritu Santo. A partir de aquí se establecen los parámetros de la relación entre los miembros del mismo cuerpo eclesial. No hay quienes detenten una porción mayor o menor del Espíritu de Dios, sino responsabilidades mayores o menores en el servicio fraterno. ¿Existen diferencias de trato o privilegios en el seno de la comunidad eclesial?

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