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Evangelio del día y comentario – 4 de julio de 2020

Mt 9, 14-17: ¿Guardan luto los invitados?

Isabel de Portugal (1336) 4 Primera lectura: Am 9, 11-15 Haré volver a los cautivos Salmo responsorial: Sal 84, 9.11-14

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan? 15Jesús les respondió: ¿Pueden los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que les arrebaten el novio y entonces ayunarán. 16Nadie usa un trozo de tela nueva para remendar un vestido viejo; porque lo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. 17Ni se echa vino nuevo en odres viejos, pues los odres reventarían, el vino se derramaría y los odres se echarían a perder. El vino nuevo se echa en odres nuevos y los dos se conservan.

Comentario

Tal parece que los discípulos de Juan el Bautista están anclados en una visión retrasada del proyecto de Dios en la historia. No se han actualizado. La alegría del Reino ya se deja sentir y la gente sencilla del pueblo de Jesús lo está celebrando en las sanaciones que han presenciado, en el seguimiento que algunos pescadores y otras personas han hecho del Maestro. Al Reino de ahora en adelante se accede por la fidelidad a Dios y el amor al pobre, no por penitencia y ritos vacíos. La complicidad entre el vino y los odres es la misma entre Jesús y su pueblo, para que el nuevo proyecto se conserve hay que participar de la fiesta, hay que alegrarse con el novio, vivir la alegría del Evangelio, como dice constantemente el papa Francisco. Al Reino de Dios sólo se entra con un corazón nuevo. ¿Mi alegría por el Reino contagia como el vino? ¿Soy signo de la alegría en mi familia, en mi trabajo, en mi comunidad de fe?

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