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Evangelio del día y comentario – 31 de julio de 2021

Mt 14, 1-12: Herodes mandó decapitar a Juan

Ignacio de Loyola, fundador (1556) Lv 25, 1.8-17: Cada uno recobrará su propiedad Salmo 66: El Señor tenga piedad y nos bendiga

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús 2 y dijo a sus servidores: Ése es Juan el Bautista que ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos. 3 Herodes había hecho arrestar a Juan, encadenarlo y meterlo en prisión por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe. 4 Juan le decía que no le era lícito tenerla. 5 Herodes quería darle muerte, pero le asustaba la gente, que consideraba a Juan como profeta. 6 Llegó el cumpleaños de Herodes y la hija de Herodías bailó en medio de todos. A Herodes le gustó tanto 7 que juró darle lo que pidiera. 8 Ella, inducida por su madre, pidió: Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 9 El rey se sintió muy mal; pero, por el juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran; 10y así mandó decapitar a Juan en la prisión. 11La cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la joven; ella se la entregó a su madre. 12Vinieron sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; después fueron a contárselo a Jesús.

Comentario

En esta narrativa de Mateo, Herodes ve a Jesús y recuerda a Juan Bautista a quien él mismo había mandado a decapitar. A Herodes lo persigue el recuerdo de la injusticia cometida y de la lección de su vida: no se puede empeñar la palabra como un cheque en blanco porque luego es tarde para los arrepentimientos. El texto muestra como el pecado carcome al entorno familiar. Herodías arrastra a su hija a solicitar como premio la cabeza de un hombre justo. Es importante recordar en nuestra reflexión: ¿por qué el discurso profético de Juan Bautista incomodó a Herodías? ¿Por qué le tomó tanta rabia al Precursor del Mesías? Sabemos que Juan tuvo un importante ministerio en el Nuevo testamento, pues le correspondió el privilegio de anteceder y preparar el camino al Mesías prometido. Fue el primer mensajero del Nuevo Testamento. El Evangelio es una invitación a revisar aquello que hacemos, lo que prometemos y a quién seguimos. Oremos por tantos mártires que han entregado su vida por la verdad y la justicia en nuestros países.

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