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Evangelio del día y comentario – 31 de julio de 2020

Mt 13, 54-58: ¿No es éste el hijo del carpintero?

Ignacio de Loyola, fundador (1556) Primera lectura: Jr 26, 1-9 El pueblo se juntó en el Templo Salmo responsorial: Sal 68, 5.8-10.14

En aquel tiempo se dirigió Jesús a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga. Ellos preguntaban asombrados: ¿De dónde saca éste su saber y sus milagros? 55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso? 57Y esto era para ellos un obstáculo. Jesús les dijo: A un profeta sólo lo desprecian en su patria y en su casa. 58Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros

Comentario

Jesús se dirige a Nazaret, enseña en la sinagoga y causa admiración en los que lo escuchan (Mt 4, 23; 10, 17). Jesús llama la atención por su saber y sus milagros. Los paisanos de Jesús se asombran por sus orígenes, se escandalizan y no lo aceptan, porque no reconocen que uno de su tierra manifieste a Dios. Es paradójico que las personas más apropiadas para recibir a Jesús son quienes lo rechazan. La poca apertura de los paisanos de Jesús está en la imagen que tienen de un Dios punitivo que solo le recuerda al pueblo la magnitud de su pecado y de su castigo. Por eso la reacción de Jesús a la cerrazón de sus paisanos: a un profeta lo desprecian en su patria y en su casa, ya que por los prejuicios no hay aceptación, y en donde no hay adhesión es imposible hacer algo. ¿Como seguidor de Jesús he sido capaz de transformar a mi familia y a mi entorno? ¿Cómo es mi acogida hacia los sencillos?

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