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Evangelio del día y comentario – 30 de septiembre de 2019

Lc 9, 46-50: El más pequeño, es el mayor

Jerónimo (420) Primera lectura: Zac 8, 1-8 Libertaré a mi pueblo Salmo responsorial: Sal 101, 16-21. 29 .22-23

En aquel tiempo surgió una discusión entre los discípulos sobre quién era el más grande. 47Jesús, sabiendo lo que pensaban, acercó un niño, lo colocó junto a sí 48y les dijo: Quien recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de todos ustedes, ese es el mayor. 49Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no sigue con nosotros. 50Jesús respondió: No se lo impidan. Quien no está contra ustedes está con ustedes.

Comentario

Encontramos en el Evangelio otra etapa de la vida de Jesús. Comienza el itinerario hacia Jerusalén. En ese proceso, Jesús confiesa que su propuesta de entrega estará encaminada en la manifestación del Espíritu en la inclusión y servicio al débil. Pero los discípulos estaban con el modelo tradicional de estructuras de poder: primeros/últimos, opresores/subordinados y disputas por los primeros puestos. Desde ese ambiente, Jesús toma un niño y lo pone a su lado, mostrando la acogida que debe tener el Reino de Dios. Las comunidades como fruto de su vocación, están llamadas a acoger a los pequeños desde la diakonía (servicio de corazón). Seguidamente, aparece el diálogo de Jesús con uno de sus discípulos sobre un exorcista que es externo al grupo, pero con una vinculación en el entender la fuerza divina que lo asiste (en tu nombre), con la novedad de la valoración de la acción misionera de otros grupos. ¿Cómo acojo a los débiles en la comunidad? ¿Valoro los dones de otras acciones misioneras en mi entorno?

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