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Evangelio del día y comentario – 30 de noviembre de 2019

Mt 4, 18-22: Dejaron las redes y lo siguieron

Andrés, apóstol (s. I) Primera lectura: Rom 10, 9-18 La fe nace del mensaje Salmo responsorial: Sal 18, 2-5

En aquel tiempo, mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos –Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano–, que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. 19Les dice: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. 20De inmediato dejaron las redes y le siguieron. 21Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, 22y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron

Comentario

El Lago de Galilea era rico en pesca y a su alrededor se encontraban varios pueblos de pescadores. Los hermanos Andrés y Pedro vivían en Cafarnaún, y de ahí salían cada noche a pescar. También ahí tenían su “negocio familiar” Zebedeo y sus hijos Juan y Santiago. Estos sencillos pescadores son los primeros invitados a colaborar con Jesús en su misión. Los cuatro llamados están haciendo distintas tareas: unos están echando las redes al mar y lotros reparando redes… son funciones complementarias y necesarias para su faena. No se puede pescar sin echar redes… y las redes rotas no atrapan peces. Los cuatro dejan apresuradamente lo que están haciendo para seguir a Jesús. Hoy somos llamados para ejercer diferentes y necesarias funciones dentro del mismo seguimiento de Jesús. Todos tenemos una misión diferente de acuerdo a nuestros carismas y a nuestra realidad. Unos tenemos que “echar redes” y a otros nos toca repararlas. ¿Estamos dispuestos a dejar nuestros propios proyectos para seguirlo?

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