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Evangelio del día y comentario – 30 de agosto de 2021

Lc 4, 16-30: Ningún profeta es aceptado en su patria

Juana Jugan (1879) Narcisa de Jesús (1869) 1Tes 4, 13-18: Dios los llevará con Jesús Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 17Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice: 18El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, 19para proclamar el año de gracia del Señor. 20Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. 21Él empezó diciéndoles: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura. 22Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: Pero, ¿no es éste el hijo de José? 23Él les contestó… Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria… 28Al oírlo, todos se indignaron. 29Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. 30Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.

Comentario

Esta semana del tiempo ordinario seremos guiados por el evangelista Lucas a seguir las actividades de Jesús en Galilea así como la manifestación y rechazo hacia su persona. Captemos cómo la manifestación pública de Jesús se encontrará pronto con el rechazo y la oposición. También tendrá lugar la llamada de los primeros discípulos y controversia con los fariseos. Lo que suscita esta realidad es porque manifiesta el perdón de los pecados, la cercanía a los considerados pecadores públicos y por no guardar el ayuno y la ley del sábado. Este texto evangélico inspiró profundamente la vocación misionera, apostólica y profética de Antonio María Claret. Sin duda que nos puede ayudar a entender nuestra propia vocación: unción por el Espíritu, anuncio del Evangelio, preferencia por los pobres, prevalencia de la gracia sobre la venganza, persecución a causa de la Palabra. ¿Cómo manifiesto que “el Espíritu del Señor está sobre mí”?

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