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Evangelio del día y comentario – 30 de abril de 2021

Jn 14, 1-6: Yo soy el camino, la verdad y la vida

José Benito Cottolengo (1842) Pio V (1572) Hch 13, 26-33: Dios cumplió la promesa Salmo 2: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No se inquieten. Crean en Dios y crean en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho, porque voy a prepararles un lugar. 3 Cuando haya ido y les tenga preparado un lugar, volveré para llevarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. 4 Ya conocen el camino para ir a donde yo voy. 5 Le dice Tomás: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino? 6 Le dice Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí.

Comentario

La expresión “no se inquieten” puesta en labios de Jesús pone de manifiesto la situación de competencia que vivían las primeras comunidades cristianas. Probablemente había allí un espíritu de competencia y de búsqueda prestigio. Por eso tiene sentido la promesa de Jesús de preparar y ofrecer muchas moradas, es decir, habitación para todos los que sean fieles y perseverantes en el seguimiento. Jesús comunica a sus discípulos la promesa de estar siempre con ellos. Él regresa para establecer una comunidad auténtica con todos sus seguidores. Ante la inquietud e incertidumbre de los suyos, Él se manifiesta como camino, verdad y vida. Es decir, como proyecto, palabra y esperanza para todo el que le sigue sin desfallecer. El camino exige constancia para poder avanzar, la verdad implica ser siempre auténtica y la vida es el aliciente para avanzar hacia la casa del Padre de la mano de Jesús. ¿Qué características encierra el seguimiento de Jesús? ¿Cómo optimizar ese seguimiento en la vida personal y comunitaria? ¿Cómo solucionar las dificultades del camino?

 

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