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Evangelio del día y comentario – 3 de mayo de 2021

Jn 14, 6-14: ¿Y aún no me conocen?

Felipe y Santiago, apóstoles Exaltación de la Santa Cruz (en algunos países) 1Cor 15, 1-8: El Señor se apareció a Santiago Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón

En aquel tiempo dijo Jesús a Tomás: Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí. 7 Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto. 8 Le dice Felipe: Señor, enséñanos al Padre y nos basta. 9 Le responde Jesús: Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre? 10¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí es el que hace las obras. 11Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras. 12Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre; 13y yo haré todo lo que pidan en mi nombre, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre. 14Si ustedes piden algo en mi nombre, yo lo haré.

Comentario

Jesús es camino, verdad y vida. Se podrían enlazar estos tres aspectos así: el camino conduce a la verdad y la verdad lleva a la vida. Jesús es proyecto, método (camino), contenido (verdad) y vida (acción). Todo plan de vida encierra, de una o de otra manera, estos tres aspectos. De tal manera que la propuesta de Jesús no se reduce a acciones puntuales, a actos aislados, sino a un proyecto integral que encierra a toda la persona incluido su ámbito familiar y comunitario. Pero el proyecto de Jesús tiene una finalidad u objetivo bien definido: alcanzar la comunión plena con el Padre y, desde luego, con Él en el Espíritu. Porque Jesús es la revelación íntegra del Padre, porque la relación del Padre y Jesús no es un asunto meramente exterior o formal, sino íntimo, penetrante, en profunda comunión dinámica y permanente. Así debe ser el discípulo, alguien que se mantiene en estrecha comunión con Jesús y con sus hermanos. ¿Cómo vives la unidad con Jesús, con tu comunidad?

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