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Evangelio del día y comentario – 3 de junio de 2020

Mc 12, 18-27: Es Dios de vivos

Carlos Lwanga y comps. (1886) Primera lectura: 2Tim 1, 1-3.6-12 Aviva el fuego Salmo responsorial: Sal 122, 1-2a.2bcd

Se acercaron unos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron a Jesús:19Maestro, Moisés nos dejó escrito que cuando uno muera sin hijos, su hermano se case con la viuda para dar descendencia al hermano difunto.20Eran siete hermanos: el primero se casó y murió sin descendencia; 21el segundo tomó a la viuda y murió sin descendencia; lo mismo el tercero. 22Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos murió la mujer. 23En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella.24Jesús les respondió: ¿No están equivocados por esto, por no conocer la Escritura ni el poder de Dios? 25Cuando resuciten de entre los muertos, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. 26Y a propósito de que los muertos resucitarán, ¿no han leído en el libro de Moisés el episodio de la zarza? Dios le dice: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. 27No es un Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes están muy equivocados.

Comentario

Ahora toca a los saduceos el turno de desafiar a Jesús. Le plantean un caso muy difícil para poder atraparlo. Cuentan el caso de una mujer que se casó siete veces para tener descendencia de acuerdo a la ley del levirato y le preguntan quién será su marido cuando los muertos resuciten. Los saduceos, élite social compuesta por hombres de poder y negocios, que no creen en la resurrección, plantean su ejemplo trasladando la situación de este mundo a un hipotético escenario. Suponen al Reino como una continuidad del mundo actual. En el ejemplo, no plantean una relación de amor de esa mujer con los siete hermanos sino una relación basada en la necesidad de herederos, protección y compensaciones. ¿Cuánto hay de interés, de conveniencia y de amor en las relaciones de muchas parejas y matrimonios que conocemos? El dinero, las convenciones y las leyes vacías son un ídolo de muerte. Jesús, por su parte, nos plantea que el Padre es un Dios de vida, un Dios de amor.

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