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Evangelio del día y comentario – 3 de agosto de 2020

Mt 14, 22-36: ¿Por qué dudaste?

Pedro Julián Eymard, fundador (1868) Primera lectura: Jr 28, 1-17 El Señor te ha enviado Salmo responsorial: Sal 118, 29.43.79.80.95.102

Mandó Jesús a los discípulos embarcarse mientras él despedía a la multitud. 23Después subió él solo a la montaña a orar. Al anochecer, todavía estaba allí, solo. 24La barca se encontraba a buena distancia de la costa, sacudida por las olas, porque tenía viento contrario. 25Ya muy entrada la noche Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos comenzaron a temblar y dijeron: ¡Es un fantasma! Y gritaban de miedo. 27Pero Jesús les dijo: ¡Ánimo! Soy yo, no teman. 28Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti. 29Ven, le dijo Jesús. Pedro saltó de la barca y comenzó a caminar por el agua acercándose a Jesús; 30pero, al sentir el fuerte viento, tuvo miedo, entonces empezó a hundirse y gritó: ¡Señor, sálvame! 31Al momento Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32Cuando subieron a la barca, el viento amainó. 33Los de la barca se postraron ante él diciendo: Ciertamente eres Hijo de Dios. 34Terminaron la travesía. 35Los hombres le llevaron todos los enfermos 36y le rogaban que les permitiese nada más rozar el borde de su manto, y los que lo tocaban quedaban sanos.

Comentario

Los discípulos y Jesús inician una travesía al otro lado del lago a tierra de paganos. Aparecen dos símbolos: la montaña que evoca el encuentro con Dios previo a un momento significativo y la barca que simboliza la comunidad que inicia su vida misionera. En ese itinerario a la misión, se presentan vientos contrarios y en medio de las dificultades las comunidades son llamadas a aprender a resistir fortalecidas con la fe en Jesús que los envía. Hay un contraste, Jesús está en paz y los discípulos con miedo ante la turbulencia. El recorrido en el lago refleja las dificultades de la propuesta cristiana porque cuesta pasar a la misión y a la generosidad. Somos llamados a vencer el miedo para continuar su apostolado en las periferias geográficas y existenciales necesitadas de la Palabra de Dios. Pedro es el modelo de discípulo que se hunde por la falta de fe en Jesús, pero el mismo Jesús es el que lo salva sustentando la fe de los discípulos. ¿Cómo vencemos el miedo en nuestra vida cristiana?

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