Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 3 de abril de 2020

Jn 10, 31-42: Intentaron detenerlo, pero se escapó

Juan de Britto (1693) Primera lectura: Jr 20, 10-13 El Señor está conmigo Salmo responsorial: Sal 17, 2-7

En aquel tiempo los judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús. 32Él les dijo: Por encargo del Padre les hice ver muchas obras buenas: ¿por cuál de ellas me apedrean? 33Le contestaron los judíos: Por ninguna obra buena te apedreamos, sino por la blasfemia, porque siendo hombre te haces Dios. 34Jesús les contestó: ¿No está escrito en la ley de ustedes: Yo les digo: son dioses? 35Si la ley llama dioses a aquéllos a quienes se dirigió la Palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar, 36¿cómo dicen: Tú blasfemas al que el Padre consagró y envió al mundo, porque dijo que es Hijo de Dios? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38Pero si las hago, crean en las obras aunque no me crean a mí, así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre. 39Entonces intentaron arrestarlo de nuevo, pero él se les escapó de las manos. 40Pasó de nuevo a la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba en otro tiempo, y se quedó allí. 41Acudieron muchos a él y decían: Aunque Juan no hizo señal alguna, todo lo que dijo de éste era verdad. 42Y allí, muchos creyeron en él.

Comentario

Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios. Él es Dios hecho hombre. La verdad y bondad del Dios de la vida se hace historia a través de la vida y obra de Jesús de Nazaret. Sus enemigos no están capacitados para escuchar la verdad de que Jesús es el Hijo de Dios. Menos lo están para reconocerlo y aceptarlo en sus vidas. El evangelio de Juan hace una revelación contundente: el Mesías es el propio Hijo de Dios y la salvación que ofrece a la humanidad es el don de su propia vida. En Jesús se revela el rostro y la esencia del Padre. Este Hijo es el que ama a sus hermanos con el mismo amor de Dios. Este amor produce vida verdadera en todo aquel que se adhiere a la propuesta que el Hijo trae consigo. Las obras de Jesús dan testimonio que Él viene de Dios y que es el autorizado del Padre. Cada creyente está llamado a hacer en la historia obras de acuerdo a la condición de hijos que Jesús nos alcanzó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *