Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 29 de septiembre de 2019

Lc 16, 19-31: Escuchen a Moisés y los profetas

26o Ordinario Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles Primera lectura: Am 6, 1a.4-7 Ustedes, irán al destierro Salmo responsorial: Sal 145, 7-10 Segunda lectura: 1Tim 6, 11-16 Guarda el mandamiento

En aquel tiempo Jesús contó esta parábola: 19Había un hombre rico, que vestía de púrpura y lino y todos los días hacía espléndidos banquetes. 20Echado a la puerta del rico había un pobre cubierto de llagas llamado Lázaro, 21que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamerle las heridas. 22Murió el pobre y los ángeles lo llevaron junto a Abrahán. Murió también el rico y lo sepultaron. 23Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, alzó la vista y divisó a Abrahán y a Lázaro a su lado. 24Lo llamó y le dijo: Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro, para que moje la punta del dedo en agua y me refresque la lengua; pues me torturan estas llamas. 25Respondió Abrahán: Hijo, recuerda que en vida recibiste bienes y Lázaro por su parte desgracias. Ahora él es consolado y tú atormentado. 26Además… no se puede atravesar desde aquí hasta ustedes. 27Insistió el rico: Entonces, por favor, envíalo a casa de mi padre, 28donde tengo cinco hermanos; que les advierta no sea que también ellos vengan a parar a este lugar de tormentos. 29Le dice Abrahán: Tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen. 30Respondió: No, padre Abrahán; si un muerto los visita, se arrepentirán. 31Le dijo: Si no escuchan a Moisés ni a los profetas, aunque un muerto resucite, no le harán caso.

Comentario

Amós cuestiona a aquellas personas que banquetean, y viven a todo dar, mientras que a la par, existen personas que trabajan arduamente en los campos y reciben poca paga. Amós, al ser pastor y vivir esa situación de injusticia, siente indignación frente al estilo de vida de los juerguistas que se acuestan en camas de marfil, se apoltronan en sus sillones, beben los mejores vinos, se ungen con los mejores perfumes, sin preocuparse por la ruina del pueblo. La lectura termina con una amenaza: la destrucción de Israel por parte de los asirios. Los explotadores del pueblo irán al destierro y se acabará su libertinaje. La relación que tiene esta lectura con el Evangelio está en el rico inconsciente que banquetea e ignora al pobre Lázaro en su mendicidad. Los cuestionamientos de Jesús frente a la explotación están en la misma dinámica profética de Amós. El salmo responsorial es un himno de alabanza que muestra las cualidades de Dios que hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos, ama a los justos y rechaza los pasos de los malvados. Dios es la esperanza de los lázaros que son victimizados por los opresores.

La segunda lectura invita a ir en pos de la justicia, omitiendo al dinero como camino de la felicidad. La finalidad de esta ruta es la vida eterna. Durante ese camino la mirada debe estar puesta en Jesús, en su amor, su perseverancia y su dulzura. Caminando con Jesús, estaremos disponibles para esperar la revelación final del Hijo del Padre. Pablo recomienda a Timoteo permanecer lejos del orgullo y del lucro, y mejor cultivar la justicia, la devoción a Dios, la fe, el amor, la paciencia y la bondad.

El Evangelio nos presenta la parábola de Lázaro, el mensaje de Jesús es Buena Nueva para los ricos y los pobres. Los ricos son llamados a través de la Palabra a la conversión enfocada a la solidaridad con los que viven en situación de pobreza. El rico que aparece en el relato tiene carencia de ver, porque no es capaz de ver a Lázaro en la puerta de su casa, ni que tenía hambre; y carencia de escuchar, porque la fuente de la conversión está en la Palabra. No hay excusa para la vida egoísta y la falta de solidaridad. Ser discípulo del Señor, la escucha de la Palabra y ver la realidad del empobrecido es la metodología para vivir la fe pascual.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *