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Evangelio del día y comentario – 29 de octubre de 2021

Lc 6, 12-19: Escogió a doce y los nombró apóstoles

Un sábado que Jesús entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban. 2 Se le puso delante un hidrópico. 3 Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y fariseos: ¿Está permitido sanar en sábado o no? 4 Ellos callaron. Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió. 5 Después les dijo: Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado? 6 Y ellos no supieron qué responderle.

Reflexión

Dos motivos giran alrededor del relato: la comensalidad, enmarcada desde la llamada a los pecadores; de ahí el acercamiento al fariseo y el cuestionamiento a los doctores de la ley respecto del sábado. Señalo que es la última aparición de Jesús en ese día en el tercer evangelio. Sus enemigos quedan callados a la espera del sábado de la muerte (Lc 23, 46). El hidrópico simbólicamente representa la levadura de los fariseos, contraria a la semilla que da vida. El problema de la licitud de curar en sábado Jesús lo aborda desde la perspectiva de estar en las cosas del Padre y actuar en sábado le trae al ser humano el señorío de Dios, pues el sábado es anticipación de la liberación de Dios (tema transversal de toda la Palabra). La curación del hidrópico es la sanación del agrandamiento de la ley, del orgullo y de la soberbia. Por tanto, rompamos con cualquier clase de egoísmo y tengamos apertura a la llamada de Jesús que nos busca en medio de nuestra pérdida de sentido y horizonte de vida.

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