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Evangelio del día y comentario – 29 de agosto de 2020

Mc 6, 17-29: Dame la cabeza de Juan

Martirio de Juan Bautista (s. I) Rosa Eluvathingal (1952) Primera lectura: Jr 1, 17-19 Diles que yo te mando Salmo responsorial: Sal 70, 1-4a.5-6b.15.17

Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. 18Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 19Por eso Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía, 20porque Herodes respetaba a Juan… lo protegía… y lo escuchaba con agrado… Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, a sus comandantes y a la gente principal de Galilea. 22Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré. 23Y juró: Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré. 24Ella salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 25Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió: Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. 26El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla. 27Y envió inmediatamente a un verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. Éste fue y lo decapitó en la prisión, 28trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; y ella se la entregó a su madre. Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

Comentario

La persecución y el martirio son signos claros de que el mensaje de Jesús está caminando en medio de la historia. Hoy como ayer se sigue persiguiendo y eliminando a testigos comprometidos con el Evangelio de la vida, la paz, la justicia y la verdad. Cuando el mensaje evangélico se hace profético quienes detentan el poder marcado de violencia, corrupción y opresión no pueden soportar la fuerza transformadora del Reino. Así fue Juan Bautista, el precursor del Mesías Liberador, el que invitó a la conversión radical del corazón haciendo de su vida un signo de denuncia de las estructuras de pecado y de muerte. El que sumergió a Jesús en las aguas del Jordán para revelar la complacencia del Padre con la misión del Hijo y la solidaridad con la historia humana. Él fue capaz de enrostrar al déspota más poderoso de entonces denunciado su corrupción, no solo por el adulterio, sino por mantener un sistema deshumanizante contrario completamente al plan salvífico-liberador de Dios. ¿Vives con autenticidad el seguimiento de Jesús hasta las últimas consecuencias?

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