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Evangelio del día y comentario – 28 de septiembre de 2020

Lc 9, 46-50: El más pequeño de ustedes es el mayor

Lorenzo Ruiz y compañeros (1637) Wenceslao, mártir (935) Primera lectura: Job 1, 6-22 El Señor me lo dio, él me lo quitó Salmo responsorial: Sal 16, 1-3d.6-7

En aquel tiempo surgió una discusión entre los discípulos sobre quién era el más grande. 47Jesús, sabiendo lo que pensaban, acercó un niño, lo colocó junto a sí 48y les dijo: Quien recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de todos ustedes, ése es el mayor. 49Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no sigue con nosotros. 50Jesús respondió: No se lo impidan. Quien no está contra ustedes está con ustedes.

Comentario

En la vida todos queremos formar parte de un grupo y así ser aprobado por todos. Asimismo, los Apóstoles discutían “quién es el más importante al lado de Jesús”, ser parte de su grupo y ser “el mayor”. Jesús define los criterios para entrar al Reino: “ser como un niño”; el que es como un niño me recibe a mí y recibe al que me ha enviado, considerándolo como el premio mayor. Una lógica muy extraña en un judío fiel a las tradiciones. Tan ilógico como el mismo Job modelo de fidelidad a Dios: no murmura de Dios, confía siempre en Él, no está apegado a lo material, es agradecido y desprendido. Encarna así las actitudes del niño propuestas por Jesús. Esto contradice las ansias de poder y prestigio de los apóstoles y de nosotros, tentados por un mundo competitivo, de consumo e imagen. ¿Hasta dónde llega nuestra relación personal con Dios? ¿Vivimos nuestra vida cristiana en la esperanza y confianza propia de los niños y de Job, o compartimos las causas de una sociedad prepotente?

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