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Evangelio del día y comentario – 28 de noviembre de 2020

Lc 21, 34-36: Estén siempre despiertos

Catalina Labouré (1876) Primera lectura: Ap 22, 1-7 Sus siervos lo adorarán Salmo responsorial: Sal 94, 1-7

Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente, 35porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. 36Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo escapar de cuanto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre.

Comentario

Quienes, en alguna ocasión, vimos un manantial de agua cristalina brotando sin fin entre las piedras de alguna montaña desértica sabemos que el planeta es un ser vivo, activo y resiliente. Quizá por eso mismo pensamos que podrá soportar toda las acciones que emprendemos en su contra para extraer su riqueza, explotando sus recursos naturales que tardarán más tiempo en reponerse que nosotros en consumirlo. “Ecocidio” es una palabra nueva que algunos expertos usan para advertir del grave riesgo de destrucción terminal del medio ambiente y de nosotros con él. Nuestra hermana tierra está en peligro, igualmente nuestra vida. La deforestación y la desertificación provocadas por las actividades humanas y el cambio climático suponen grandes retos para el desarrollo sostenible y han afectado la vida y los medios de vida de millones de personas en la lucha contra la pobreza, porque de la tierra proviene todo alimento y sustento vital. ¿Qué acciones cotidianas podemos implementar para detener estas agresiones contra el medio ambiente?

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