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Evangelio del día y comentario – 28 de mayo de 2021

Mc 11, 11-25: Mi casa será casa de oración

Después que la muchedumbre lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén y se dirigió al templo… 13Al ver de lejos una higuera frondosa, se acercó para ver si encontraba algo; pero no encontró más que hojas, pues no era la estación de higos. 14Entonces le dijo: Nunca jamás nadie coma frutos tuyos. Los discípulos lo estaban oyendo. 15Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, 16y no dejaba a nadie transportar objetos por el templo. 17Y les explicó: Está escrito: Mi casa será casa de oración para todas las naciones, mientras que ustedes la han convertido en cueva de asaltantes. 18Lo oyeron los sumos sacerdotes y los letrados y buscaban la forma de acabar con él; pero le tenían miedo, porque toda la gente admiraba su enseñanza. … 24Por tanto les digo que, cuando oren pidiendo algo, algo, crean que se les concederá, y así sucederá. 25Cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, y el Padre del cielo perdonará sus culpas.

Reflexión

El texto del evangelio de hoy se abre con un enigmático relato de la maldición de la higuera. En cierta forma viene hacer una prefiguración de la purificación del templo. Jesús reacciona con molestia ante un templo que se ha convertido: “cueva de asaltantes”. Nos podría sorprender esa reacción violenta de Jesús: volcando mesas, tirando sillas, impidiendo que la gente entre en el templo. La fuerza de este gesto profético de Jesús nos advierte del peor peligro que tiene la religión: convertirlo en un negocio. Hacer del culto, del templo, de la relación con Dios una mercancía que se pueda vender y hacer ganancia. Esta acción profética de Jesús sigue teniendo una gran actualidad para nuestros días. Desafortunadamente son muchos los que se siguen aprovechando a costa de la religión y sobre todo de la fe de la gente sencilla. Frente a una religión donde se busca manipular a Dios con el dinero, Jesús invita a sus discípulos a tener una auténtica relación con Dios su Padre basada en la confianza absoluta.

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