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Evangelio del día y comentario – 28 de mayo de 2020

Jn 17, 20-26: Que sean plenamente uno

Germán (576) Primera lectura: Hch 22, 30; 23, 6-11 Testimonia en Roma Salmo responsorial: Sal 15, 1-2a y 5.7-11

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: Padre santo, no sólo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por medio de sus palabras. 21Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Yo les di la gloria que tú me diste para que sean uno como lo somos nosotros. 23Yo en ellos y tú en mí, para que sean plenamente uno; para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí. 24Padre, quiero que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy; para que contemplen mi gloria; la que me diste, porque me amaste antes de la creación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Les di a conocer tu nombre y se lo daré a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo en ellos.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: Padre santo, no sólo ruego por ellos, sino también por los que han de creer en mí por medio de sus palabras. 21Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Yo les di la gloria que tú me diste para que sean uno como lo somos nosotros. 23Yo en ellos y tú en mí, para que sean plenamente uno; para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí. 24Padre, quiero que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy; para que contemplen mi gloria; la que me diste, porque me amaste antes de la creación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Les di a conocer tu nombre y se lo daré a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo en ellos.

Comentario

El centurión que rescató a Pablo de ser linchado en el área del templo quiere saber con precisión la causa del amotinamiento, y a ello obedece la convocatoria del sanedrín en pleno. Aunque es fragmentario el cuadro que se presenta en la lectura, este venerable cuerpo judicial resulta incapaz de dilucidar el asunto y hasta se comporta de manera reprensible, contra la propia ley, evidenciando así su incompetencia. Por cuanto al acusado respecta, una aparición nocturna del propio Señor marca la ruta del testimonio apostólico. El núcleo de la fe cristiana se asienta en la esperanza de la resurrección de los muertos. Pero esa fe actual recibe su garantía desde ahora, de las decisiones que ahora se adoptan. De allí depende el participar o no de los bienes mesiánicos que Cristo resucitado dispone para los suyos. ¿Qué efectos tiene en nuestra vida cotidiana la fe en la resurrección de los muertos? ¿Viviríamos de la misma manera sin esa fe?

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