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Evangelio del día y comentario – 28 de febrero de 2020

Mt 9, 14-15: Cuando no esté el novio, ayunarán

Leandro (600) Primera lectura: Is 58, 1-9a El ayuno que Dios quiere Salmo responsorial: Sal 50, 3-6a.18-19

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan? 15Jesús les respondió: ¿Pueden los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que les arrebaten el novio y entonces ayunarán.

Comentario

El ayuno ha sido releído, en el cristianismo, como una realidad penitencial y por lo tanto fue cargado de una visión negativa y desastrosa. Lo penitencial no ha sido claro en la Iglesia. En ese tema estamos “más perdidos que embolatados”. En la dimensión penitencial cristiana hay elementos muy fatales y fatalistas que impiden al creyente hacer un itinerario profundo de conversión. Toda esa dimensión de fatalidad hizo del seguimiento de Jesús una realidad lúgubre y carente de alegría. Hoy nos encontramos con un texto evangélico que plantea cosas tremendas y diferentes: Jesús es el novio y mientras el novio esté los amigos están convocados a vivir la alegría contagiosa. Frente a esas dos claridades que presenta el Evangelio estamos invitados a vivir el ayuno como le agrada a Dios: siendo solidarios con la causa de la libertad y de la justicia en favor de las víctimas. Basta de seguir mostrando un cristianismo carente de alegría, con miedo a la novedad, a la libertad y que se dedica a mantener el orden establecido.

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