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Evangelio del día y comentario – 28 de enero de 2020

Mc 3, 31-35: Tu Madre y tus hermanos te andan buscando

Tomás de Aquino (1274) Primera lectura: 2Sm 6, 12b-15.17-19 Llevaban el Arca entre vítores Salmo responsorial: Sal 23, 7.8.9.10

En aquel tiempo, llegaron su madre y sus hermanos de Jesús, se detuvieron fuera y lo mandaron llamar. 32La gente estaba sentada en torno a él y le dijeron: Mira, tu madre y tus hermanos y hermanas están fuera y te buscan. 33Él les respondió: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y mirando a los que estaban sentados en círculo alrededor de él, dijo: Miren, éstos son mi madre y mis hermanos. 35Porque el que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Comentario

Quizá alguna vez hemos tenido la experiencia de sentirnos protegidos por nuestros parientes, especialmente por nuestras madres. En general, cuando uno está pasando por alguna dificultad, los familiares tienden a defenderlo y rodearlo. Es un impulso natural que procede del afecto. Jesús, María y sus parientes no escapan a esa realidad humana. Jesús ha sido señalado por sus adversarios de estar endemoniado o enloquecido. Ellos no pueden soportar la fuerza de su palabra y la efectividad de sus acciones. Se estaba convirtiendo en un problema para su rango social. Por eso la familia va a buscarlo. Ellos están fuera. Por eso llama la atención la respuesta de Jesús mirando a los de dentro: mi madre, mis hermanos y mis hermanas son los que hacen la voluntad de Dios. Es la novedad del Reino que implica una nueva solidaridad, no de sangre sino de compromiso con el sueño de Dios: una humanidad liberada y dignificada. Nosotros también estamos convocados a participar en ese proyecto de humanidad nueva, miembros de una gran familia: la del Reino.

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  1. Hacer la voluntad de Dios, misterio de salvación, abra el dintel de nuestro corazón y pase y sea Él el Rey, Su propuesta de Amor, nos permita amarLe y abra nuestros ojos y hacer vida la solidaridad con todo lo creado, y descubramos que somos todos hermanos.

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