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Evangelio del día y comentario – 28 de agosto de 2020

Mt 25, 1-13: ¡Que llega el esposo, salgan recibirlo!

Junípero Serra (1784) Agustín (430) Primera lectura: 1Cor 1, 17-25 Predicamos a Cristo Crucificado Salmo responsorial: Sal 32, 1-2.4-5.10-11

El aquel tiempo Jesús les contó a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos será como diez muchachas que salieron con sus lámparas a recibir al novio. 2 Cinco eran necias y cinco prudentes. 3 Las necias tomaron sus lámparas pero no llevaron aceite. 4 Las prudentes llevaban frascos de aceite con sus lámparas. 5 Como el novio tardaba, les entró el sueño y se durmieron. 6 A media noche se oyó un clamor: ¡Aquí está el novio, salgan a recibirlo! 7 Todas las muchachas se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas. 8 Las necias pidieron a las prudentes: ¿Pueden darnos un poco de aceite?, porque se nos apagan las lámparas. 9 Contestaron las prudentes: No, porque seguramente no alcanzará para todas; es mejor que vayan a comprarlo a la tienda. 10Mientras iban a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas y la puerta se cerró. 11Más tarde llegaron las otras muchachas diciendo: Señor, Señor, ábrenos. 12Él respondió: Les aseguro que no las conozco. 13Por tanto, estén atentos, porque no conocen ni el día ni la hora.

Comentario

Hoy celebramos la memoria de Agustín de Hipona. Ese Santo del siglo V, prototipo de conversión. Agustín, un hombre que en su juventud llevó una vida disipada y desordenada, pero gracias a la oración incesante y a las lágrimas de santa Mónica, su madre, cuya memoria celebramos ayer, se encontró con Jesús y lo dejó entrar en su vida. Se convirtió en un cristiano a cabalidad, obispo, teólogo, fundador de una orden de vida consagrada, referencia obligada para todo cristiano porque, además del testimonio de su conversión, profundizó los fundamentos de la fe. Estuvo alerta para escuchar la llamada del Señor en el momento oportuno. Fue capaz de responder con todo su amor, su ser, su inteligencia, sus bienes y su voluntad. Como las doncellas del evangelio, no se quedó dormido, quieto, confiado. Salió al encuentro del novio y entró a cenar con Él. Te invito a indagar sobre la vida de Agustín de Hipona para fortalecer tu experiencia de fe. ¿Cómo vives tu proceso de conversión cada día de tu existencia?

 

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