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Evangelio del día y comentario – 28 de agosto de 2019

Mt 23, 27-32: Son hijos de los que asesinaron a los profetas

Junípero Serra (1784) Agustín (430) Primera Lectura: 1Tes 2, 9-13 Proclamamos el Evangelio Salmo responsorial: Sal 138, 7-12b

En aquel tiempo, Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: por fuera son hermosos, por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de inmundicia! 28Así también son ustedes, por fuera parecen honrados delante de la gente, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad. 29¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que construyen sepulcros grandiosos a los profetas y monumentos a los justos, 30mientras comentan: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros antepasados, no habríamos participado en el asesinato de los profetas! 31Con lo cual reconocen que son descendientes de los que mataron a los profetas. 32Ustedes, pues, terminen de hacer lo que iniciaron sus antepasados.

Comentario

Al igual que en las anteriores denuncias, Jesús llama la atención por la incoherencia entre la apariencia y la realidad. Entrar en contacto con una tumba producía impureza, por esto, en Pascua se tenía la costumbre de blanquearlas para embellecerlas y señalarlas externamente. A pesar de la belleza externa, por dentro los sepulcros seguían llenos de huesos impuros. La gravedad de la acusación no es solo que los fariseos, que presumen de pureza, sean una fuente de impureza, sino que logren con sus artimañas que la gente no se dé cuenta. A lo largo de la historia de Israel, Dios suscitó profetas que fueron rechazados y asesinados. Los descendientes, desconociendo parte de la culpa, les construyen hermosas tumbas. Jesús les recuerda que la mejor manera de rendir culto a la memoria de los profetas no es la belleza externa, sino hacer lo que ellos profetizaron, de otra manera, seguiremos asesinando espiritualmente a los profetas. La incoherencia de vida cristiana es un pecado mortal que sigue mancillando la misión y la credibilidad de la Iglesia.

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