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Evangelio del día y comentario – 28 de abril de 2021

Jn 12, 44-50: Yo he venido al mundo como luz

Luis Ma Grignon de Montfort, fundador (1716) Pedro Chanel, mártir (1841) Hch 12, 24–13, 5a: Apártenme a Bernabé y a Saulo Salmo 66: Oh Dios, que todos los pueblos te alaben

En aquel tiempo exclamó Jesús: El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió; 45y el que me ve, ve al que me envió. 46Yo soy la luz y he venido al mundo para que quien crea en mí no se quede a oscuras. 47Al que escucha mis palabras y no las cumple yo no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo. 48Quien me desprecia y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he dicho lo juzgará el último día. 49Porque yo no hablé por mi cuenta; el Padre que me envió me encarga lo que debo decir y hablar. 50Y sé que su encargo es vida eterna. Lo que digo lo digo como me lo ha dicho el Padre.

Comentario

Jesús declara que Él es el enviado del Padre con quien mantiene una relación muy estrecha y profunda. Por eso el rostro de Jesús revela el rostro del Padre. Y como Él es imagen del Padre entonces se constituye en luz para todas las personas que pongan su confianza en Él porque han encontrado en sus palabras un sentido de esperanza para su vida. También llama la atención que Jesús no se declare juez para juzgar a la gente. Su Palabra dicha con autoridad porque viene de Dios es la que se constituye en factor de juicio. Cada uno se juzga a sí mismo de acuerdo a la actitud que tome frente a la Palabra ofrecida por Jesús. Recordemos que Juan dice que Jesús es el Verbo, la mismísima Palabra de Dios. Dejarse impactar por la palabra de Jesús es dejarse alcanzar por el mismo Padre Dios, y dejarse transformar por Él. ¿Cómo vives tu adhesión a la Palabra de Jesús en tu vida cotidiana? ¿Y en tu comunidad?

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