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Evangelio del día y comentario – 27 de junio de 2020

Mt 8, 5-17: Vendrán de oriente y occidente

Cirilo de Alejandría (444) Primera lectura: Lam 2, 2.10-14.18-19 Grita al Señor, Sión Salmo responsorial: Sal 73, 1-2.3-4.5-7.20-21

Al entrar en Cafarnaún, un centurión se acercó a Jesús y le suplicó: 6 Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente. 7 Le dijo: Yo iré a sanarlo. 8 Pero el centurión le replicó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que digas una palabra y mi muchacho quedará sano… 10Al oírlo, Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: Les aseguro, que no he encontrado una fe semejante en ningún israelita. 11Les digo que muchos vendrán de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12Mientras que los ciudadanos del reino serán expulsados a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 13Al centurión, Jesús le dijo: Ve y que suceda como has creído. En aquel instante el muchacho quedó sano. 14Entrando Jesús en casa de Pedro, vio a su suegra acostada con fiebre. 15La tomó de la mano, y se le pasó la fiebre; entonces ella se levantó y se puso a servirle. 16Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él con una palabra expulsaba los demonios, y todos los enfermos sanaban. 17Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.

Comentario

La pobreza y la miseria en nuestro mundo tienen rostros, principalmente de niños y ancianos que mueren a causa del hambre y del abandono. Rostros de pueblos africanos o centroamericanos que migran hacía países del Norte a causa de la violencia y de la extrema pobreza. Estos rostros revelan quienes son hoy los excluidos y oprimidos de esta historia. En el Evangelio, este conjunto de relatos pone de manifiesto la actuación misericordiosa y liberadora de Jesús ante la enfermedad y los males de este mundo en favor de los excluidos. Mateo quiere explicar con la actividad sanadora de Jesús y en especial, con la última parte con la cual se vincula el cantico del siervo sufriente de Isaías, que Él comparte los padecimientos y sufrimientos del pueblo. Esta acción de Jesús es una acción del Reino de Dios en la que se revela el mesianismo en clave de misericordia cuyo destino Él comparte con los más débiles. Como Jesús ¿podemos compartir el destino de los marginados?

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