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Evangelio del día y comentario – 27 de diciembre de 2020

Lc 2, 22-40: El niño crecía y se llenaba de sabiduría

Sagrada Familia de Nazaret Juan, apóstol y evangelista (s. I) Primera lectura: Gn 15, 1-6; 21, 1-3 Tu heredero será alguien que nacerá de ti Salmo responsorial: Sal104, 1b-6.8-9 Segunda lectura: Heb 11, 8.11-12.17-19 La fe de Abraham, de Sara y de Isaac

Cuando se fueron los magos, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. 14Se levantó, todavía de noche, tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, 15donde residió hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que anunció el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo. 19A la muerte de Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto 23y se estableció en una población llamada Nazaret, para que se cumpliera lo anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.

Comentario

Es hermoso celebrar la fiesta de la familia en Navidad. Acompañados por los textos bíblicos que reflejan el ideal antiguo de modelo de familia que aparece en el libro del Eclesiastés que nos recuerda que honrar a los padres equivale al sacrificio cultual y atrae las bendiciones de Dios con días largos de vida, contento y prosperidad. Y no digamos la carta de Pablo a los colosenses que nos fotografía lo que debe ser la familia en el misterio del pueblo de Dios y de la espiritualidad alimentada por la misericordia entrañable. Desde estos textos Lucas nos invita a ir a Nazaret. Allí surgió un modelo de familia inspiradora para todas las familias del mundo. Esa familia se inspira en la protesta contra el modelo de familia de Egipto donde las parteras desobedecieron el proyecto faraónico. El imperio egipcio y los demás imperios ven la familia como la forma de reproducir una sociedad de esclavos y si estos esclavos molestan hay que introducir una planificación que elimine a los niños.

La familia de Nazaret invierte el orden del núcleo familiar. Antes era así: Padre, madre, hijo. Ahora en Nazaret el orden es así: hijo, madre, padre. Nazaret, un modelo, una escuela, un lugar familiar diferente. Con unas grandes lecciones: está habitado por el silencio como hábito del espíritu. Hoy vivimos con demasiados ruidos y porque la televisión y los medios de comunicación han invadido nuestros hogares como un nuevo familiar que lo abarca todo. La oración, la comunión de amor y el amor al trabajo. Un modelo ante la situación actual de las familias y la degradación de lo humano, ante el reto de la defensa de la vida humana desde la concepción hasta el término natural, ante los cambios culturales de las nuevas generaciones y los diferentes modelos de familia que van implantando.

¡Cómo nos ayuda la memoria festiva de la familia de Nazaret! Ahí aprendemos que la familia es la primera escuela de fe, fuente de valores humanos y cívicos; el hogar en el que la familia nace y se acoge generosa y responsablemente (cf. Documento de Aparecida, 302). Una verdadera Iglesia en pequeño con su culto, su profecía y su amor en la lucha por la justicia. Un lugar único para hacer un análisis de fe sobre lo que pasa en el mundo, sobre este modelo de consumo destructor, sobre los vicios de esta época y sobre los grandes desafíos de la hora presente.

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