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Evangelio del día y comentario – 26 de octubre de 2019

Lc 13, 1-9: Si no se convierten, perecerán

Paulina Jaricot, fundadora (1862) Evaristo, papa y mártir (s. II) Primera lectura: Rom 8, 1-11 El Espíritu habita en ustedes Salmo responsorial: Sal 23, 1-6

En una ocasión se presentaron a Jesús algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. 2 Él contestó: ¿Piensan que aquellos galileos sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? 3 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos. 4 ¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? 5 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos. 6 Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7 Dijo al viñador: Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra. 8 Él le contestó: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, 9 a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Comentario

Todo el recorrido que hicimos esta semana con la Palabra de Dios culmina hoy con la proclamación del triunfo definitivo de la vida sobre la muerte en Cristo Jesús obrando en la vida del creyente que ha renunciado al señorío del mal y del egoísmo en su vida. San Pablo llama a esta nueva realidad la ley del Espíritu que habita en aquellos que creen en Jesús y le siguen. Y seguirle es ante todo ir al encuentro del hermano necesitado, donde Dios está presente. Se trata nada menos que de la fuerza que levantó al Resucitado del sepulcro y que ahora habita en nosotros, confirmándonos en un estilo de vida que se plasma en relaciones humanas al servicio de la justicia en el mundo. El creyente que ha optado por la justicia de Dios es como la higuera plantada en la viña del Señor y que su fe se manifiesta en frutos de justicia. ¿En qué obras de justicia puedo reconocer la ley del Espíritu obrando a través de mí?

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