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Evangelio del día y comentario – 26 de marzo de 2021

Jn 10, 31-42: Intentaron detenerlo, pero se escapó

Braulio (651) Jr 20, 10-13: El Señor está conmigo Salmo 17: En el peligro invoqué al Señor y me escuchó

En aquel tiempo los judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús. 32Él les dijo: Por encargo del Padre les hice ver muchas obras buenas: ¿por cuál de ellas me apedrean? 33Le contestaron los judíos: Por ninguna obra buena te apedreamos, sino por la blasfemia, porque siendo hombre te haces Dios. 34Jesús les contestó: ¿No está escrito en la ley de ustedes: Yo les digo: son dioses? 35Si la ley llama dioses a aquéllos a quienes se dirigió la Palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar, 36¿cómo dicen: Tú blasfemas al que el Padre consagró y envió al mundo, porque dijo que es Hijo de Dios? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38Pero si las hago, crean en las obras aunque no me crean a mí, así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre. 39Entonces intentaron arrestarlo de nuevo, pero él se les escapó de las manos. 40Pasó de nuevo a la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba en otro tiempo, y se quedó allí. 41Acudieron muchos a él y decían: Aunque Juan no hizo señal alguna, todo lo que dijo de éste era verdad. 42Y allí, muchos creyeron en él.

Comentario

Jesús padeció persecución religiosa a manos de los líderes y conciudadanos de su propio pueblo. Su muerte cruenta se inscribe en la página de aquellos que con su sangre sellaron la radicalidad de sus convicciones de vida, lo que en el Evangelio se revela como su fidelidad a Dios. Muchos estados, a lo largo de la historia, han ahogado en sangre la verdad que denuncia sus abusos y pretensiones absolutistas. Pero el estado no ha sido el único perseguidor de fieles religiosos. El creyente, que en la Biblia aparece bajo el nombre de justo, mantiene una coherencia de vida tal que molesta a los malvados. El odio es la reacción ante una conducta inobjetable y que se nutre de valores comunes. Solo que, en lugar de acentuar lo que hay en común, se afila lo disidente hasta llevarlo a lo intolerable. Tal vez, sin llegar al derramamiento de sangre, en muchos de nuestros medios se da una persecución por motivos religiosos, que llega a convertirse en acoso y violencia auténtica. ¿Qué síntomas de intolerancia religiosa percibimos en nuestro derredor?

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