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Evangelio del día y comentario – 26 de julio de 2020

Mt 13, 44-52: Vende lo que tiene y compra el campo

17º Ordinario Joaquín y Ana (s. I) Primera lectura: 1Re 3, 5-6a.7-12 Pediste discernimiento Salmo responsorial: Sal 118, 57.72.76-77.127-130 Segunda lectura: Rom 8, 28-30 Somos imagen de su Hijo

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo. 45El reino de los cielos se parece a un comerciante de perlas finas: 46al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra. 47El reino de los cielos se parece a una red echada al mar, que atrapa peces de toda especie. 48Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, y sentándose, reúnen los buenos en cestas y los que no valen los tiran. 49Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos 50y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 51¿Lo han entendido todo? Le responden que sí, 52y él les dijo: Pues bien, un letrado que se ha hecho discípulo del reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.

Comentario

La orientación de la liturgia de la palabra de este domingo enfatiza la búsqueda del Reino. De ahí que la primera lectura recoge la petición de sabiduría que Salomón hace a Dios quien, siempre generoso, le concede una mente sabia y prudente, como no la hubo antes. Una sabiduría y prudencia para gobernar a su pueblo guiándolo por el camino de la alianza. Sin embargo, con el paso del tiempo y el ejercicio de sus funciones reales, Salomón se alejó de Dios. En el desarrollo de su reinado causó miseria y dolor al pueblo de Israel y aprovechó su poder para esclavizarlo y explotarlo. Esta manera de gobernar de Salomón y de la monarquía de Israel que se alejó del proyecto salvífico de Dios debe ser descartada del seguidor de Jesús discerniendo honestamente y ser eco del salmo responsorial: Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien.

El evangelio recoge dos parábolas de Jesús, cuyo centro es un personaje que descubre un tesoro o una perla de mucho valor. En la primera, un jornalero suertudo descubre un tesoro, lo oculta, va a vender sus posesiones y compra el campo, quedándose con él. El tesoro del que habla Jesús es el Reino de los cielos donde hay que concentrar todos los pensamientos y todos los intereses. En ocasiones nos acercamos a Jesús sin descubrir el proyecto del Padre, y se convierte en un subterfugio para darle otro nombre a nuestros propios intereses sin asumir lo valioso del Reino con sus exigencias. La segunda parábola compara el Reino con un comerciante que encuentra una perla de valor incalculable cuya intuición no lo engaña y decide vender todo lo que tiene para comprarla. La perla en el mundo antiguo era un objeto precioso que evocaba belleza y sabiduría. El comportamiento del comerciante hace referencia a la persona que busca darle belleza y sabiduría a su vida.

La parábola de la red y de los pescadores que seleccionan los peces, es un espejo para nosotros, porque somos extraídos de las fuerzas del mal por Jesús y sus discípulos y por eso nadie debe ser excluido de la misericordia de Dios. La vida del creyente, como lo orienta la segunda lectura, es una respuesta a la vocación de configurarnos con Jesús como una forma de atraer a otros a los tesoros del Reino; es vivir con alegría nuestra experiencia de Dios. ¿Cómo vivimos el compromiso por el Reino de Dios? ¿Como don gratuito de Dios y fruto de nuestro esfuerzo? ¿Estás dispuesto a venderlo todo?

1 comentario en “Evangelio del día y comentario – 26 de julio de 2020

  1. Buenos días.
    La reflexión nos lleva a profundizar en el compromiso cotidiano de vivir de acuerdo con las exigencias de Jesús.
    Sabiduría, humildad y compromiso.
    Bendiciones.

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