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Evangelio del día y comentario – 26 de agosto de 2021

Mt 24, 42-51: Estén preparados

Teresa Jornet (1897) María Baouardy (1878) 1Tes 3, 7-13: El Señor los haga crecer Salmo 89: Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres

Enseñó Jesús: Por tanto estén prevenidos, porque no saben el día que llegará su Señor. 43Ustedes ya saben que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no permitiría que asalten su casa. 44Por tanto, estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen. 45¿Quién es el sirviente fiel y prudente, encargado por su señor de repartir a sus horas la comida a los de casa? 46Dichoso el sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre trabajando así. 47Les aseguro que le encomendará todas sus posesiones. 48En cambio, si un sirviente malo, pensando que su señor tardará, 49se pone a pegar a los compañeros, a comer y beber con los borrachos, 50vendrá el señor de aquel sirviente, el día y la hora menos pensada 51y lo castigará dándole el destino de los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

Comentario

Este pasaje evangélico anticipa los temas de la crisis cósmica que aparecerá al final de la historia y, de ahí, la necesidad de la vigilancia. Definitivamente, estar prevenidos no significa solo guardarnos del pecado y rezar siempre, en espera del retorno de Jesús, es realizar un positivo esfuerzo para crecer en las virtudes, incluida una actitud sincera de amor a Dios y al prójimo. Estar prevenidos, es obedecer activamente al Maestro que nos ayuda a crecer en madurez espiritual. Este es el objetivo principal de estar prevenidos porque, si la venida del Señor es cierta, el momento de esa venida es incierto. Por otro lado, recordemos que la venida del Señor sucede cada día, con fe vigilante y esperanza activa, nos prepara para la definitiva. Día a día, se vive el futuro y se siembra para cosechar el éxito final. Recuerda que es de sabios pensar en el futuro. ¿Cómo vives tu relación con Dios? ¿Con temor, angustia o responsabilidad?

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