Evangelio del día y comentario – 25 de mayo de 2020

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Jn 16, 29-33: Yo he vencido al mundo

María Magdalena de Pazzi (1607) Primera lectura: Hch 19, 1-8 ¿Recibieron el Espíritu Santo? Salmo responsorial: Sal 67, 2-3.4-5ac.6-7ab

En aquel tiempo dijeron los discípulos a Jesús: Ahora sí que hablas claramente, sin usar parábolas. 30Ahora sabemos que lo sabes todo y que no hace falta que nadie te pregunte; por eso creemos que vienes de Dios. 31Jesús les contestó: ¿Ahora creen? 32Miren, llega la hora, ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo. Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Les he dicho esto para que gracias a mí tengan paz. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.

Comentario

Lo que Lucas sabe de ciertos eventos referentes a los discípulos de Juan Bautista en Éfeso complementa lo dicho de Apolo. Es evidente que el movimiento bautista se expandió por Asia Menor, con misioneros que practicaban ayunos, oración común y bautismo individual para ingresar a una comunidad de vida marcada por su expectación mesiánica. En el movimiento de Jesús sucedía algo similar, con la salvedad de que lo distintivo era la presencia viva del Espíritu Santo. Este constitutivo del credo cristiano resulta fundamental en la comunidad de vida en la que ingresa y participa activamente el creyente, la Iglesia. El Espíritu Santo es una figura multiforme e inasible, en términos bíblicos y que en ámbitos griegos se expresa en hablar en lenguas y profetizar. Ambas expresiones son más impulsivas que lógico-racionales. Lo sustancial es que el Espíritu santifica, y que dicha santificación está en coherencia con la obra de Cristo, el Mesías. ¿Conocemos al Espíritu Santo? ¿Cómo identificar la obra del Espíritu Santo en nuestro medio y en nuestra persona?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *