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Evangelio del día y comentario – 25 de marzo de 2021

Lc 1, 26-38: Concebirás y darás a luz un hijo

La Anunciación del Señor Is 7, 10-14; 8, 10: La virgen está encinta Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Heb 10, 4-10: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”

El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. 28Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. 29Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél. 30El ángel le dijo: No temas, María, que gozas del favor de Dios. 31Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. 32Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tenga fin. 34María respondió al ángel: ¿Cómo sucederá eso si no convivo con un hombre? 35El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. 36Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. 37Pues nada es imposible para Dios. 38Respondió María: Yo soy la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue.

Comentario

El anuncio de un nacimiento siempre ha de ser motivo de inmensa alegría. En algunos libros de la Biblia, esos anuncios ocurren en momentos de crisis, cuando el pueblo se ve sojuzgado y se vuelve necesaria una intervención especial de Dios. Será un niño el que traiga la liberación; es la semilla de la esperanza, porque sin ella, el pueblo terminará por fenecer. El entorno de los relatos de anunciación de un nacimiento es de un espíritu nacionalista que añora una transformación radical. Lo mismo trasuda el relato de Nazaret. Los nacionalismos se encuentran en un momento efervescente, por ilusorio que parezca. Cuando los movimientos de globalización de bienes y personas parecen marcar el futuro de las sociedades, hay un impulso que busca la prevalencia de lo particular y local. En esta tensión conviene no perder los valores locales en aras de lo universal. Es responsabilidad nuestra fomentar lengua, música, creencias, costumbres, vestido, medicina, pintura y otras expresiones de las culturas autóctonas. ¿Cómo impacta la fe cristiana en las formas y expresiones locales?

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