Publicado el Deja un comentario

Evangelio del día y comentario – 25 de junio de 2020

Mt 7, 21-29: La casa edificada sobre roca

Guillermo (1142) Primera lectura: 2Re 24, 8-17 Nabucodonosor deportó a Jeconías Salmo responsorial: Sal 78, 1-2.3-5.8.9

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo. 22Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre? 23Y yo entonces les declararé: Nunca los conocí; apártense de mí, ustedes que hacen el mal. 24Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca. 25Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca. 26Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena. 27Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible. 28Cuando Jesús terminó su discurso, la multitud estaba asombrada de su enseñanza; 29porque les enseñaba con autoridad, no como sus letrados.

Comentario

El final del discurso de la montaña de Mateo concluye con esta bella metáfora. En efecto, el centro de toda la enseñanza de esta parábola se distingue entre el escuchar y el hacer. La razón es que no se puede seguir a Jesús y su proyecto sin que esto tenga implicaciones dentro de la vida. Las consecuencias de escuchar o no escuchar, de hacer o no hacer, quedan explicadas con la imagen de la casa destruida o que se mantiene en pie. Dentro de esta parábola, la casa simboliza a la persona y la roca representa la solidez, la consistencia de vivir y de asumir una vida de fe que se compromete en escuchar y hacer vida las enseñanzas de Jesús. El signo de la casa completamente arruinada simboliza el fracaso en el juicio final (cfr. Mt 25, 31ss), pues esa persona no ha vivido la justicia ni la misericordia. Ante este relato, ¿podemos evaluar dentro de nuestra vida cuán comprometida está con el proyecto de Jesús?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *