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Evangelio del día y comentario – 25 de diciembre de 2019

Lc 2, 1-14: Hoy nos ha nacido un Salvador

Natividad del Señor Primera lectura: Is 9, 1-6 Un hijo nos ha nacido Salmo responsorial: Sal 95, 1-3. 11-13 Segunda lectura: Tit 2, 11-14 Ha aparecido la gracia de Dios para todo

Por entonces se promulgó un decreto del emperador Augusto que ordenaba a todo el mundo inscribirse en un censo. 2 Este fue el primer censo, realizado siendo Quirino gobernador de Siria. 3 Acudían todos a inscribirse, cada uno en su ciudad. 4 José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén –pues pertenecía a la Casa y familia de David–, 5 a inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 6 Estando ellos allí, le llegó la hora del parto 7 y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. 8 Había unos pastores en la zona que cuidaban por turnos los rebaños a la intemperie. 9 Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos sintieron un gran temor. 10El ángel les dijo: No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 11Hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. 12Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. 13Al ángel, en ese momento, se le juntó otra gran cantidad de ángeles, que alababan a Dios diciendo: 14¡Gloria a Dios en lo alto y en la tierra paz a los hombres amados por él!

Comentario

Cristo trae la luz que irrumpe en el mundo oscurecido por las injusticias humanas. Esa luz encarna el fiel amor de Dios, al que las Escrituras llaman también su justicia. Es la luz para todos, pero que hace evidente también el lado oscuro que se aloja en el corazón las personas. La luz es tan poderosa que la oscuridad no puede apagarla. La luz que Cristo aporta a la humanidad la irradia y comparte no solo con sus palabras, sino con su historia completa, desde el nacimiento a la resurrección. Aceptarlo es apegarse a su modo de ser, y vivir unidos a Él. Esto sucede mediante el rito de iniciación, el bautismo, que significa el paso del creyente de la oscuridad a la luz. La nueva realidad es una conciencia ética derivada de observar y conocer a Cristo. Ser cristiano es caminar como Cristo resucitado. Más que nunca cabe preguntarnos, ¿dónde brilla Cristo en nuestra comunidad? ¿Dónde irradiamos la alegría y la paz de nuestra fe en Cristo Jesús?

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