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Evangelio del día y comentario – 24 de septiembre de 2020

Lc 9, 7-9: ¿Quién es éste del cual oigo decir semejantes cosas?

Ntra. Sra. de la Merced Primera lectura: Ecl 1, 2-11 No hay nada nuevo bajo el sol Salmo responsorial: Sal 89, 3-6. 12-14 y 17

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: Es Juan, que ha resucitado. 8 Otros decían: Es Elías, que se ha aparecido, y otros: Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado. 9 Pero Herodes decía: A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas? Y trataba de verlo

Comentario

La afirmación salida de un corazón triste y desanimado: vanidad de vanidades, todo es vanidad, es contraria a la frase tan calurosa del salmo: y toda nuestra vida será alegría y júbilo. La diferencia radica en la mirada, en el ojo, y en el oído. El que mira con esperanza y fe encuentra vida y felicidad en todo y en los otros; el que mira con “ojos cansados y con oídos hartos”, no encuentra más que vaciedad y desesperanza. Lo mismo le pasa a Herodes; quiere mirar a Jesús, con curiosidad simple, sin fe, sin disposición para recibir lo que Él tiene que ofrecer, no como experiencia de conversión. Cuando conocemos y miramos a Jesús se transforma nuestro oído y nuestra mirada: nos abre a los otros, a la naturaleza, al mundo con ojos de esperanza e ilusión, nos provoca el deseo de comunicar vida. ¿Cuáles son las actitudes más comunes entre nosotros? ¿La desesperanza o la alegría contagiosa del Reino?, ¿la solidaridad y deseo de compartir o la de encerrarnos en muros fronterizos que dividen?

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