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Evangelio del día y comentario – 24 de octubre de 2020

Lc 13, 1-9: Si no se convierten, todos perecerán

Antonio Ma. Claret (1870) Luis Guanella (1915) Primera lectura: Ef 4, 7-16 El cuerpo procura el crecimiento Salmo responsorial: Sal 121, 1-5

En una ocasión se presentaron a Jesús algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. 2 Él contestó: ¿Piensan que aquellos galileos, sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás galileos? 3 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten, acabarán como ellos. 4 ¿O creen que aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén? 5 Les digo que no; y si ustedes no se arrepienten acabarán como ellos. 6 Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7 Dijo al viñador: Hace tres años que vengo a buscar fruta en esta higuera y nunca encuentro nada. Córtala, que encima está malgastando la tierra. 8 Él le contestó: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, 9 a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Comentario

En el decir de los especialistas, el calentamiento del planeta está provocando una serie de calamidades. Frecuentemente se presentan huracanes, sismos, tornados, tsunamis y no es raro que volcanes de nuestros países estén activos. Unas personas, ingenuamente, dicen que estos eventos son castigo de Dios por los pecados de la humanidad. Sin pretenderlo, volvemos al tema del libro de Job: la retribución, es decir, aquel pensamiento en el cual Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Parece que Jesús no está de acuerdo. Las circunstancias en las que una persona fallece son variables y no voluntad divina. La problemática planteada permite a Jesús recordarles la importancia de la responsabilidad personal según los dones de Dios, como dice Pablo, llamados para ser apóstoles, profetas, evangelistas… Atendiendo a la responsabilidad personal, como cristianos, nos corresponde dar frutos de vida nueva, para no ser quemados como la higuera estéril. ¿Has vivido algún desastre natural en tu ciudad? ¿Cómo ha reaccionado la comunidad ante esta situación? ¿Oras por las víctimas de los desastres naturales?

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